Programas como “Españoles por el Mundo” nos han enseñado que, como españoles, podemos con todo lo que nos echen. Somos fuertes, rudos, independientes, valientes…

Hasta que alguien nos menciona las croquetas de la abuela. Y entonces nuestro mundo tiembla.

Y digo croquetas, pero podría hablar eternamente sobre fabada, cochinillo, tapas y pintxos, pulpo a la gallega, pan con tomate, tortilla de patatas, jamón serrano… Básicamente, todos esos platos que nos hacen salivar orgullosos.

Cuando estamos en el extranjero es muy difícil encontrar esos platillos que nos devuelven a nuestra tierra -y más cuando estás en un país como Vietnam-, por eso aquí va una guía para mentir al estómago y disfrutar la comida vietnamita como si fuera la nuestra propia.

Mencionando lo que una estrella de rock con pelos de punta dijo una vez “todo es relativo”, sólo depende del enfoque que queramos darle. ¡Aquí va el filtro español!

“Phở bo”: caldito, carnita y ya tenemos ¡un cocido madrileño!

Pho-Bo-vietnam-cocido-madrileño

“Pho” es el nombre de la típica sopa vietnamita y “Bo” significa ternera, algo así como si el cocido se llamara Sop de Ter (porque las palabras vietnamitas tienen en su gran mayoría 3 letras). Puedes elegir tomar el caldo con la carne o que lo pongan en platos separados (vaya, esto ya me empieza a sonar) y suele llevar ternera, tofu (un segundo tipo de carne fake), cantidades indecentes de soja, lechuga (fieles a la dieta mediterránea) y fideos de arroz (que como el arroz es un cereal, y estos se parecen mucho a las legumbres -como son los garbanzos del cocido -, pues vamos a dejarlo como que son la misma cosa).

Lo que cuenta es que ambos platos son calientes y rebosan de comida y grasa. Como a nosotros nos gusta.

“Banh mi”, el orgullo nacional de los vietnamitas del sur, igual que los madrileños con su bocadillo de calamares.

Banh-Mi-vietnam-bocadillo-calamares

“Banh” significa pan, “Mi” fideos y a partir de ahí decidieron que “Banh Mi” significaría bocadillo, así porque sí.

Aunque parece un bocadillo normal en pan de baguette, una vez lo pruebas no puedes pasar un día sin comer uno, sobre todo porque hay de mil tipos y carritos donde comprarlos en absolutamente cada esquina.

Si paras con la moto en un semáforo, probablemente antes de que se haya puesto verde de nuevo una adorable vietnamita te habrá preparado un bocadillo dentro de una bolsita de plástico para llevar. ¡Es tan fácil sentirte como si estuvieras a punto de salir de casa mientras tu madre te da la merienda para el cole!

Los hay de tortilla, sardinas, paté, carne, pollo, albóndigas… Pero tranquilos, con añadirle cantidades industriales de mayonesa os sabrán igual que los bocatas de calamares de la Plaza Mayor. ¿La ventaja? Que estos solo cuestan 0,30€.

 

¿Dónde está mi paellita con conejo de los domingos? Mejor pásate al “cháo ếch”. No te dejará indiferente.

Para aquellos amantes del arroz con conejo o marisco, tenemos el mejor sustituto. ¡Rana (ếch) con arroz y salsa! El arroz pasará de ser amarillo a marrón (el color de la salsa de soja mezclada con salsa de ostras), las verduras se convertirán en picante jengibre y el conejo se fusionará con el marisco, convirtiéndose en una rana de largas y finas patitas perfectas para comer como si fueran alitas de pollo, (que además saben igual).

 

La gran paella se sustituirá por una pequeña cazuelita de barro pero, tratándose de limpiar luego, esto es mucho más cómodo. Además, aquí el arroz es pegajoso en lugar de crujiente, ¡por lo que tampoco se pegará al fondo! Si es que cuando nos ponemos con las ventajas, no paramos nunca.

 

Para los que son más de pollo asado los domingos que de paella, “heo quay”

heo-quay-vietnam-pollo-asado

Ir al mercado en Vietnam es para un adulto lo que para un niño ir al zoo. Todo está vivo: los peces en enormes barreños en el suelo, los cangrejos con trapos alrededor de sus pinzas y las gallinas corretean dentro de jaulas de alambre como si estuvieran en Alcatraz. Si te fijas un poco más, las zanahorias también respiran.

Por eso ante el dilema de si nos atrevemos a cortarle la cabeza a un pollo y comprobar de primera mano si es verdad que siguen correteando decapitados, hemos optado por cambiar el pollo asado con patatas de los domingos por el “hao quay”, un plato muy típico que suele comerse en reuniones familiares (o dentro de un banh mi, como no).

Lo bueno es que a este cerdo no tenemos que perseguirlo por el súper cuando lo compramos, y se cocina exactamente igual que el pollo, mareándolo frente al fuego. ¡Por algo en vietnamita se llama cerdo que gira!

Y si lo que te van más son los dulces: “Tàu Hũ Đường Gừng”

Tàu Hũ Đường Gừng - Tau-Hu-Duong-Gung-Vietnam-Postre

Unos de los mejores para los postres -queramos admitirlo o no- son los franceses, y Vietnam es un país que ha tenido gran influencia francesa en muchos de sus platos (además de que también está plagado de franceses actualmente).

Cuentan que cuando llegaron a Vietnam, hacía tanto calor para ellos (en realidad lo hace para cualquiera) que se construyeron una ciudad en las montañas del sur, siendo así una de las pocas ciudades del país donde hace frío siempre y donde prácticamente te sientes de vuelta en Europa.

Así surgió este plato, que está pensado para el frío, y por eso recuerda a ese arrocito con leche que preparan nuestras abuelas cuando vamos al pueblo y, aunque sea verano, seguimos teniendo que llevar una rebequita para el frío.

Lleva tofu dulce (que tiene textura espesa como de yogur), leche de coco (que también es muy dulce), jengibre y azúcar, por si no era ya suficientemente dulzón.

De todos modos, también se le puede poner fruta, gelatina y judías, lo que lo convierte en un falso arroz con leche muy colorido y sabroso.

2 thoughts on “Cómo engañé a mi paladar español viviendo en Vietnam

  1. ¡Vaya! ¡Qué curioso tiene que ser Vietnam!

    Ojalá sigas escribiendo sobre él, se ve hiper distinto e interesante.

    Podrías escribir un libro con todas estas #facts, ¡yo compraría tres!

  2. ¡Me apunto todo! Gracias por las descripciones tan precisas (casi se huele…), tomo nota y practicaré en la cocina con la familia de conejillos de indias (ya encontraré sustitutos de algunos elementos).

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