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Hablar inglés está muy bien -y es muy necesario hoy en día-, pero creo que esta moda por la globalización y el ser ciudadano del mundo ya está pasando un poquito de castaño oscuro.

Sino que pregunten a mi abuela -benditas abuelas-, que la pobre fue de las que fomentó que la RAE aceptara cocreta y ahora no entiende nada cada vez que le cuento algo. 

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Pero es que claro, con tanto anglicismo y postureo, como para entenderlo. Si es que a veces voy a una reunión en el trabajo y no me entero ni yo.

Por eso hemos decidido crear un manual en el que explicar a todas las abuelas las profesiones del futuro, o sea, las nuestras, y algunas palabritas más que no dejamos de utilizar y requieren explicación.

Para empezar, ahora todos trabajamos en start ups. Vamos a ver, que eso no es más que un negocio, una empresa emergente. Hoy en día hasta a la frutería de al lado de casa algunos la llaman así, pero bueno, eso es más de influencers (influenciadores, ojo cuidado).

¿Qué hacemos en las start ups? Pues un poco de todo: están los UX (diseñadores de experiencia del usuario), los del departamento de engagement (atracción), los que se dedican al inbound marketing, que es mercadotecnia no intrusiva, como si eso existiera, etc. Y dentro de cada una de estas profesiones, solemos hacer cosas muy de moda como :

  • Campañas de mailing (mensajes electrónicos) donde mandamos newsletters (esos e-mails = correos que nos ponen tan nerviosos, menos el de Trivu <3 ).
  • Trabajar online (en línea) 
  • Cerrar acuerdos con posibles partners (socios).
  • Tener meetings y más meetings (reuniones largas sin ninguna razón de ser), con alguna call entre medias (una llamada de toda la vida, solo que sin chistes y cotilleos de por medio).
  • Y sesiones de design thinking (pensamiento creativo) y brainstormings (lluvias de ideas) -porque hoy en día somos todos muy imaginativos- que nos ayuden a ampliar nuestra red de networking (relaciones profesionales).

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Admitámoslo, está difícil a veces encontrar las palabras en español cuando nos bombardean con tantas en inglés. No es por ser hater (cualquiera lo traduciría como odiosa, que también lo soy, pero me refiero a alguien que todo lo odia/le molesta), pero es así. ¿Más términos random del día a día (admito que esta palabra nunca sonará mejor en español: aleatorias)? 

Nos levantamos y lo primero es leer en nuestro smartphone (teléfono inteligente) fake news (nuestro pan de cada día, también conocido como noticias falsas) y avisos anti-spoilers en todos lados (personas que “destripan finales”. Seguro que esa no la habías usado desde hacía mucho). Eso sí, siempre en un bonito diseño responsive para pantallas (lo contrario a cuando piensas “que shit (porquería) de web que no se ajusta al móvil y no se lee bien”). 

Nos volvemos locos buscando aparcamiento en el parking (estacionamiento), compramos el desayuno en el trabajo a toda prisa en alguna máquina de vending (las máquinas expendedoras, cuyo nombre es totalmente inapropiado, pues por cada vez que “expenden” un producto, se atascan cuatro), nos estresamos porque no llegamos a cumplir los deadlines (fecha límite) que nuestro CEO (jefazo), CFO (jefe de finanzas), CMO (marketing/mercadotecnia), CCO (comunicación) o cualquier otro nos marca y terminamos pidiendo algún sándwich por delivery (un emparedado a domicilio) porque, obviamente, no tuvimos tiempo de prepararnos un tupper (fiambrera o tartera. Ojalá esos nombres fueran literales y llevaran un buen jamón de jabugo o una tarta, y no pasta con aceite y sal). ¡Con lo maravilloso que sería tener tiempo para hacer un buen brunch (almuerzo o, como seguro lo llamará algún hipsters (traducido como “inconformistas”. Ni siquiera yo me sabía esa traducción): “desayumida”)!

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Y es que qué difícil, ¡qué difícil es la vida de un millennial! (milenario. ¿Qué caray?) Conseguir ser lo suficientemente trendy (moderno) todos los días para no perder followers, también conocidos como seguidores/fans que en la mayoría de los casos terminan siendo haters *definición adjunta más arriba*, y no quedarte out (quedarte fuera de onda o, como dicen los padres modernos, “no estar en la movida”) está complicado. ¡Thug life! (P**a vida).

Ah pero, ¿seguís pensando que las abuelas no son unas santas por intentar entendernos? Aquí va un test para ver qué tan bien habláis el perfecto español y cómo de ridículos sonaríamos si no incluyéramos algún extranjerismo de cuando en cuando y tradujéramos literalmente:

El otro día estaba trabajando en mi bitácora, que empezó como un pasatiempo que me relajaba mientras escuchaba música triste

Se financia mediante micromecenazgo y un inversor me mandó a través del “diente azul” (porque la conexión inalámbrica de mi casa no funcionaba) una pancarta de su marca de calzoncillos de pierna para que la incluyera en la página. En el anuncio aparecía un tío bastante “erótico”/atractivo haciéndose una autofoto con una mora y, honestamente, para que me pagaran una miseria en efectivo prefiero colgar avances, que gracias a la industria del cine poquito a poquito ya he conseguido pagarme un estiramiento facial y, en breves, un viaje en preferente a Hawai.

Soluciones: Blog, hobby, blues, crowdfunding, bluetooth, wifi, banner, bóxers, sexy, selfie, blackberry, cash, tráilers, lifting, business.

Y voilà! (para cuando te cansas del inglés, pásate a los galicismos, que suenan todavía más glamurosos) Hasta aquí el nivel básico de Inglish Pitinglish para abuelas, que siempre puedes reforzar con un par de horas viendo Dora la Exploradora y las aventuras de su monkey y su bag parlante.

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Aquí una servidora se marcha. Una pena, porque esto empezaba a ponerse divertido.