Cuando llega junio vemos como los perfiles de las empresas se llenan de color, de ‘reivindicación’, de la bandera arcoíris en sus logos, banners,…

Y eso está muy bien, ¿no? Algunos logos incluso están mejor con la bandera, pero eso es otro tema.

El caso que decir que se respeta la diversidad parece estar de moda pero a la hora de verdad suele ser bastante distinto. Tenemos unos perfiles prototipo en mente que cuando alguien se sale de estos es como que cortocirtuamos. Y esto nos pasa a todos. Porque, pongamos una situación. Imagina que entras en una de las Big Four y, claro, todos van con traje, tal pero de repente aparece uno con los vaqueros rotos, camiseta oversize, barba larga, tattoos y una gorra. Ahí cortocircuitas. Pero tú y todos, y es normal. ¿Qué hace alguien así en una consultora?

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Y esto ocurre porque aún queda gran recorrido por realizar. Cuando esto se normalice, dejará de sorprendernos y solo pasará cuando la lucha por la diversidad sea real y no quede en una bandera incrustada en el logo durante un mes.

El caso es que si quieres que las personas se comprometan en todo lo que hacen, tienes que dejarles ser ellas mismas. Y esto es vital.

Los que me conocéis (o me leéis en la newsletter) sabéis que soy una persona creativa en todos los sentidos, con todo lo que conlleva. Desde llevar una camiseta de las Spice Girls hasta hacer campañas virales en las redes sociales. Pero esto no es posible cuando te cortan las alas.

La verdad que he tenido experiencias de todo tipo. Desde una empresa de logística con solo hombres dónde la diversidad brillaba por su ausencia y por lo tanto te tenías que olvidar de ser tú mismo tras cruzar la puerta de entrada hasta una agencia de viajes ‘LGTB’ dónde, además de discriminar a las mujeres, no podías ser creativo porque el CEO quería todo a su manera, pasando por una multinacional dónde ‘te dejaban volar’ para luego decirte que mejor se queda todo como lo estaba el año pasado. Así les va, la primera con crisis interna, la segunda cerrada y la tercera con el talento huyendo y las ventas cayendo sin cesar. Normal.

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Y es que es muy fácil decir ‘viva la diversidad’ pero no tanto aplicarlo. Eso se nota. Y mucho. No podéis imaginar la diferencia de trabajar en un entorno diverso y donde se apuesta por la autenticidad que en uno que no. Y tengo la suerte de estar en uno en el que sí. Un entorno que me permite ser yo mismo, que me respeta y que no me juzga por salirme de la ‘norma’. Pero vamos, ni a mi ni a nadie. Gracias Trivu. Y parece una tontería, pero, ¿qué creatividad se va a generar si todos pensamos igual? ¿apoyarías y comprarías a una empresa que discrimina a alguien como tú? ¿darías tu opinión si sabes que te van a criticar? Y es que el único miedo que debería tener alguien en su entorno laboral es el de olvidarse su contraseña del ordenador. No sabéis el poder que tenemos todos y cada uno de nosotros con pequeños actos: podemos cambiar el mundo de otra persona y eso es mucho. Ahora los únicos límites son los que yo mismo me pongo.

Por ello desde aquí animo a todas las personas que me estén leyendo a informarse, apoyar y respetar a todas las personas con las que se encuentren, especialmente en el entorno laboral donde pasamos la mayoría de nuestro tiempo. No sabéis lo que supone levantarte cada mañana yendo a un lugar dónde sabes que puedes ser tu mismo, que no tienes por qué cambiar nada al entrar por la puerta de la ofi y en el que tienes un equipo de gente (que acaban siendo tus amigos) que te ayuda a crecer tanto profesional como personalmente. Gracias, gracias y gracias. 

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